Respecto a las
técnicas, son variadas y libres pero podemos establecer algunos
métodos recomendables. El masaje depende del uso de las manos y los
dedos para presionar rítmicamente el cuerpo de la pareja, es
interesante utilizar todas las variedades posibles para obtener el
máximo placer. Lo más importante es mantener un ritmo firme y lento,
con suficiente presión asegurándonos de que las manos se deslizan con
suavidad sobre el cuerpo de la pareja, a modo de floración.
Para dar un
masaje en la espalda, primero se comenzará con los pulgares colocados
a cada lado de la espina dorsal y los dedos en dirección a la cabeza,
después se acariciará alternativamente, es decir, una mano con firmeza
hacia arriba y la otra deslizándose hacia abajo. También se pueden
mantener las dos manos a la misma altura trabajando hacia arriba con
toques firmes y las manos relajadas, o extendiéndolas sobre la parte
baja de la espalda para presionar los músculos espinales a ambos
lados.
Los dedos se
pueden mover de diferentes maneras:
- Amasar -
Resulta muy útil en las zonas más musculosas como caderas y muslos. El
efecto puede cambiarse cambiando la velocidad y profundidad, así es,
lento y profundo o rápido y superficial. Levantar, apretar y enrollar
la carne entre el pulgar y los dedos de una mano, deslizándola hacia
la otra mano.
- Masaje
ondulatorio - Se realiza curvando los dedos como en un puño
semiabierto, manteniendo la mitad de los dedos presionando la piel, y
haciendo pequeños movimientos en círculo. Esta forma es muy placentera
si se recibe en los hombros, pechos, palmas de las manos y pies.
- Acción de
ventosa - Los movimientos rápidos y ligeros estimulan y refrescan
la piel. Se dan golpes suaves sobre el cuerpo alternando las manos,
con los pulgares hacia dentro y los dedos juntos. Cuando las manos
tocan el cuerpo debe producirse un sonido semejante al de el descorche
de una botella.
- Golpecitos
- Movimientos vigorosos, percusivos y enérgicos, serán utilizados
para las áreas carnosas y musculares. Con los puños cerrados, se
rebota con suavidad alternativamente el reverso de la mano contra la
piel. Es interesante utilizar estos movimientos hacia el final del
masaje para excitar a la pareja.
Cuando un
hombre acaricia a su pareja con lentitud y delicadeza, le confirma su
amor por ella y por su cuerpo. La mujer tiene muchas zonas eróticas, y
el hombre debe detenerse en ellas tocándolas con suavidad y
presionando levemente, a la vez que realiza algunos movimientos
circulares para provocar fuertes y placenteras sensaciones.
El rostro se
tocará con suavidad, recorriendo la boca, la línea de las mandíbulas,
el cuello y las orejas, ya que son zonas especialmente sensibles y
receptibles al tacto, como también lo son la línea de nacimiento del
cabello, la frente, las sienes y las cejas. Para masajear el pecho de
una mujer se puede colocar las manos sobre las costillas de la misma y
deslizarlas después con firmeza hacia abajo, curvándolas después hacia
fuera. Una postura muy cómoda y estimulante para acariciar los pechos
es que la mujer se siente recostada sobre el pecho del hombre, que
acariciará suavemente sus pechos, esta postura permite que el contacto
con la piel le confiera más sensualidad. informacion
obtenida de www.masajes.com.ar
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